
La artista de 44 años dejó claro el jueves que “nunca volveré a actuar en Estados Unidos por razones extremadamente delicadas”, pero confesó que espera cantar en Reino Unido y Australia “muy pronto”.
A pesar de su promesa de abandonar la industria de la música de manera definitiva, los organizadores del espectáculo que anualmente se celebra en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, Brasil, afirmaron que aún mantienen la esperanza de ver el regreso de Britney Spears en el concierto más grande de la historia.






