
La isla asiática es una potencia en la producción de chips, un componente fundamental de la economía mundial que Estados Unidos desea que se fabrique en su territorio.
Taiwán prometió este viernes seguir siendo el fabricante de chips de inteligencia artificial "más importante" del mundo, tras alcanzar un acuerdo con Washington que reducirá los aranceles a sus productos y aumentará su inversión en territorio estadounidense.






