
La extracción de agregados es una de las principales fuentes de materiales para la construcción, pero es una de las actividades más observadas por su impacto ambiental, los riesgos laborales y operaciones ilegales
Bajo toneladas de tierra quedó sepultada la vida de Eloy Peña el pasado jueves 22 de enero en la mina de agregados Aremax, en la comunidad Boca de Nigua.
En el colapso pudo salvar su vida Luis Miguel Pimentel, un camionero de 19 años. Días después, el martes 27, un padre y su hijo fallecieron en un derrumbe similar en Sosúa, Puerto Plata; en el hecho una persona resultó herida.
Sus muertes volvieron a recordar que la minería de agregados, aunque es esencial para la construcción, puede convertirse en una actividad mortal cuando falla la seguridad o se trabaja al margen de la ley.
Sin embargo, varias minas en el municipio San Gregorio de Nigua, provincia San Cristóbal, aseguran operar bajo protocolos de seguridad, permisos ambientales y supervisión constante para evitar hechos lamentables.
Este trabajo se desarrolla en un entorno donde el terreno, las máquinas y la seguridad humana conviven a diario. Más allá del material que sale diariamente en camiones, existe una estructura operativa que va desde permisos institucionales, supervisión y trabajadores con años de experiencia en el manejo de equipos pesados.
Supervisión permanente en la zona de extracción
En el kilómetro 24 del sector Cambelén opera la mina "Transporte y servicio Meléndez en subdivisión de agregados", administrada por Santos Meléndez.
El empresario tiene alrededor de seis meses trabajando en esta ubicación, luego de trasladar la operación desde la comunidad Boca de Nigua al agotarse las reservas en la zona. Sin embargo, su experiencia en la extracción de materiales se extiende por más de seis años.
Meléndez reconoce que la minería conlleva riesgos, pero asegura que estos se controlan mediante protocolos de seguridad y supervisión constante. Según explica, en el área de extracción los operadores nunca trabajan solos.
Indica que los trabajadores cuentan con seguro médico y equipos de protección suministrados, como botas, cascos, chalecos reflectores, lentes, guantes. Sostiene que durante el tiempo que lleva operando no se ha registrado ningún derrumbe ni imprevisto.
"Tenemos permisos del ministerio de Medio Ambiente, nosotros estamos regularizados por el ministerio de trabajo, por la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), por todo", señala Meléndez. Agrega que cuando el permiso ambiental vence, las operaciones se detienen y no se reanudan hasta obtener una nueva autorización.
El día a día
Desde el punto de vista de los trabajadores, Martín Florentino, operador de retroexcavadora, afirma que trabaja desde los 14 años manejando vehículos amarillos y que "gracias a Dios" no ha tenido dificultades. Su trabajo consiste en extraer el material y cargarlo a los camiones para que sean trasladados hasta el área de clasificación.
Considera que el mayor riesgo en este tipo de labores está asociado a "la poca experiencia que hay para trabajar", y subraya la importancia de que los operadores tengan conocimiento y destreza en el manejo de los equipos.
"Lo más cuidadoso es poner a alguien a operar que tenga experiencia en el equipo", señala. También destaca que el área de trabajo debe mantenerse limpia y vigilada para poder reaccionar ante cualquier eventualidad.
Dice que nunca ha pensado en la posibilidad de no regresar a casa ante el riesgo que conlleva su trabajo: "Siempre estoy con Dios… siempre tengo a Dios en la mano y le pido a Dios siempre que salgo de mi casa qué como él me lleve al trabajo que me lleve mejor a la casa".






