
La medida limita el acceso únicamente a empresas con propiedad 100 % estadounidense y cuyos dueños residan dentro de Estados Unidos, lo que deja a miles de emprendedores inmigrantes en una situación de incertidumbre económica y sin alternativas claras de financiamiento.
La Agencia Federal de Pequeños Negocios de Estados Unidos (SBA, sigla en inglés) anunció que los residentes permanentes (titulares de green card), quedarán excluidos de los préstamos oficiales, perdiendo una de las principales fuentes de respaldo financiero para pequeños negocios.






