
WASHINGTON 22 Mar.- El presidente estadounidense, Donald Trump, ha lanzado este sábado un ultimátum a las autoridades iraníes, a las que ha amenazado con atentar contra sus centrales eléctricas si no reanudan la circulación por el estrecho de Ormuz en las próximas 48 horas, en el marco de los ataques de Irán a buques en este paso estratégico en represalia por la ofensiva sorpresa de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní el pasado 28 de febrero.
«Si Irán no abre completamente, sin amenazas, el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas a partir de este preciso momento, Estados Unidos atacará y destruirá sus diversas centrales eléctricas, ¡comenzando por la más grande!», ha advertido el inquilino de la Casa Blanca en una publicación en la plataforma Truth Social.
Apenas unos minutos antes, el magnate neoyorquino alardeaba en la misma red social de haber «borrado a Irán del mapa», a pesar de los comentarios de «analistas (iraníes) de poca monta» que sostienen que Estados Unidos no ha cumplido sus objetivos en la región.
«¡Claro que sí (los hemos cumplido), y semanas antes de lo previsto! Su liderazgo ha desaparecido, su armada y fuerza aérea están destruidas, no tienen defensa alguna y quieren llegar a un acuerdo», ha ilustrado Trump antes de reiterar que él no quiere llegar a un acuerdo y que su estrategia va «semanas por delante de lo previsto».
Estos comentarios llegan después de que el presidente estadounidense defendiera este viernes que no está interesado en alcanzar un alto el fuego con Irán, alegando que Estados Unidos está «arrasando» al país asiático, cuando la ofensiva lanzada junto a Israel contra territorio iraní supera ya los 20 días.
Así las cosas, Trump presentó la apertura del estrecho de Ormuz como «una maniobra militar muy sencilla» y «relativamente segura». «Pero se necesita mucha ayuda», ha matizado, reiterando que la OTAN podría hacerlo, «pero hasta ahora no ha tenido el valor de hacerlo».
La Guardia Revolucionaria de Irán ha reivindicado durante los últimos días ataques contra buques en el estrecho de Ormuz, en el marco de su respuesta a la citada ofensiva contra la República Islámica, que ha atacado además territorio israelí e intereses estadounidenses en Oriente Próximo, incluidas bases militares.






