
En Emiratos Árabes Unidos, el 42% del agua potable procede de estas plantas, mientras la cifra asciende al 70% en Arabia Saudita, al 86% en Omán y al 90% en Kuwait, según una nota de 2022 del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (Ifri).
Los ataques a infraestructuras hídricas son poco habituales en tiempos de guerra, pero irrumpieron en la de Oriente Medio con bombardeos contra plantas de desalinización, un sector esencial para millones de personas en la región.






