
Un recuento de los hechos que fueron tendencia entre los dominicanos en el exterior
El 2025 termina como un año desafiante para los migrantes dominicanos, sobre todo para aquellos asentados en Estados Unidos y Puerto Rico, debido a las preocupaciones por la implementación de políticas migratorias más estrictas por parte de la Administración Trump, que llegaron a afectar incluso a criollos con estatus regular.
Además del miedo y la tristeza provocados por la salida forzada de un país que consideraban suyo por años, los criollos también fueron protagonistas de crímenes y casos judiciales.
A pesar de esta situación, la diáspora dominicana en los últimos meses no ha hecho más que crecer y darse a conocer por grandes hitos y logros personales que ponen en alto el nombre de la República Dominicana desde sus países de acogida.
Desde ese momento, representantes federales en la isla indicaron que las redadas migratorias no iban a ceder, lo que llevó a la población inmigrante —en su mayoría de origen dominicano— a recluirse en sus hogares por temor a ser interceptados y arrestados por los agentes migratorios.
A principios de este diciembre, médicos puertorriqueños denunciaron la muerte del dominicano Félix Julián Cabrera, de 66 años, cuyo deceso se produjo en la casa de su hermano, en la comunidad de Villa Carolina, en Puerto Rico, tras sufrir un aparente ataque al corazón y no acudir a un hospital por miedo a ser detenido.
Los dominicanos se convirtieron en los extranjeros más detenidos durante las redadas, que se extendieron incluso a zonas de construcción. Esta situación llevó al arresto de personas con estatus regular o bajo protección, como fue el caso de Aracelys Terrero Mota, arrestada el 5 de junio durante una visita al Ayuntamiento de Cabo Rojo para registrar su negocio.
Terrero Mota es una víctima de violencia doméstica amparada por la ley estadounidense que fue detenida pese a contar, al momento de su arresto, con una visa que le permitía trabajar en territorio estadounidense, aprobada el 28 de diciembre de 2023, así como con un documento de viaje vigente desde septiembre de 2024 hasta septiembre de 2029, que le permitía salir y entrar del país.
En Estados Unidos continental, el temor también se apoderó de los dominicanos en lugares como Nueva York, Massachusetts y Nueva Jersey. Las primeras redadas en la Gran Manzana convirtieron el hogar de la mayor comunidad dominicana en suelo estadounidense en un desierto, a juicio de los criollos consultados por DL USA.
Según consultas de este medio a residentes, el tren y las calles estaban "peor que en pandemia", y los negocios perdieron clientes y empleados que se negaban a presentarse a sus puestos de trabajo por miedo a los agentes migratorios, quienes prometieron priorizar la captura de inmigrantes con historial delictivo, pero no descartaron arrestos "colaterales", como llamaron a la detención de indocumentados durante operativos contra criminales.
En noviembre, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) liberó al dominicano Heury Gómez, tras pasar cerca de cuatro meses detenido en un centro de detención en Míchigan, pese a contar con una green card vigente y residir en Estados Unidos desde hacía casi dos décadas.
Deportaciones y retornos a RD
La promesa de deportaciones masivas que Trump erigió como pilar de su campaña electoral provocó que las deportaciones de dominicanos crecieran en más de un 20 %, con 862 criollos más que el año anterior.
Estados Unidos mantiene su posición como el país que más repatria dominicanos, con 3,986, unos 338 más que en 2024, para un incremento de 9 %.
Entre los dominicanos deportados por Estados Unidos este año y destacados por las autoridades migratorias se incluyen personas acusadas de homicidio, abusos sexuales y tráfico de fentanilo, así como reincidentes en el ingreso ilegal al territorio estadounidense.
Tal es el caso de Edgar Batista Matos, de 36 años, quien fue deportado en marzo por quinta vez desde Estados Unidos hacia la República Dominicana, donde enfrenta un caso pendiente por su presunta implicación en una red de contrabando de personas que resultó en la muerte de tres menores.
La Casa Blanca de Trump, muy activa en el uso de tendencias en redes sociales, viralizó las fotos de Virginia Basora González, deportada una vez desde Estados Unidos tras cumplir una condena por posesión de fentanilo y arrestada nuevamente en suelo estadounidense a principios de marzo. Incluso publicó las imágenes al estilo de Studio Ghibli, en medio de una ola viral de ilustraciones inspiradas en el universo visual del estudio japonés.





