
Los investigadores encontraron que las personas diagnosticadas con cáncer en 2020 y 2021 tuvieron una peor supervivencia a corto plazo que aquellas diagnosticadas entre 2015 y 2019.
Durante los primeros años de la pandemia de COVID-19, los expertos temían que las interrupciones en el diagnóstico y tratamiento del cáncer costarían vidas. Un nuevo estudio sugiere que tenían razón.






