
Santo Domingo.– El presidente Luis Abinader destacó este 27 de febrero, durante su rendición de cuentas ante el Congreso Nacional, el papel de la diplomacia dominicana en la aprobación de la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que fortalece la respuesta internacional frente a la crisis de seguridad en Haití.
El mandatario afirmó que la República Dominicana contribuyó de manera directa al consenso que permitió transformar la misión existente en una fuerza multinacional con mandato robusto para enfrentar a las bandas armadas que operan en territorio haitiano.
La resolución respalda la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), un mecanismo autorizado por el Consejo de Seguridad que permite el despliegue de una fuerza internacional para apoyar a la Policía Nacional Haitiana en el combate contra grupos armados que controlan amplias zonas del país. A diferencia de las tradicionales misiones de cascos azules, esta operación es liderada por países participantes, encabezados por Kenia, pero cuenta con aval formal de la ONU.
Abinader reiteró que la posición dominicana ha sido consistente: la crisis haitiana requiere una solución internacional y estructural, no bilateral. “Aquí no practicamos una diplomacia de declaraciones; practicamos una diplomacia de soluciones”, expresó ante la Asamblea Nacional.
El jefe de Estado sostuvo que el colapso institucional y la expansión de las pandillas en Haití representan un desafío directo para la estabilidad regional y la seguridad fronteriza dominicana. En ese sentido, vinculó el avance diplomático con las medidas internas adoptadas por el Gobierno, como el fortalecimiento del control territorial y la modernización de las Fuerzas Armadas.
Durante su intervención, también subrayó que la política exterior dominicana ha sido coherente con sus valores democráticos y alineada con sus intereses nacionales, logrando mantener el tema haitiano en la agenda prioritaria de los organismos multilaterales.
La resolución del Consejo de Seguridad reconoce que la situación en Haití constituye una amenaza a la paz y seguridad internacionales, lo que permitió activar un mecanismo excepcional para enfrentar la violencia armada y apoyar la estabilización del país caribeño.
Abinader concluyó que la participación activa de la diplomacia dominicana en este proceso refleja que el país, “aunque pequeño en tamaño, es grande en credibilidad”, y reafirmó que la defensa de la soberanía y la estabilidad nacional seguirá siendo un eje central de su gestión






