
En cuanto a los presuntos responsables de los abusos, tenían diferentes niveles de conexión con los menores, y entre ellos había miembros de sus propias familias, amigos, vecinos, educadores, pero también "depredadores" que actuaban en línea y viajeros extranjeros.
Una operación contra los abusos sexuales infantiles coordinada por Interpol en nueve países de Latinoamérica y el Caribe, que se desarrolló durante once meses hasta enero, permitió identificar y rescatar a 65 víctimas y el arresto de 60 individuos.






