
No estaba destinada a reinar, y aun así se convirtió en la guardiana de todo un siglo. Isabel II de Inglaterra, la encarnación de la continuidad histórica entre dos siglos, hubiera cumplido -este 21 de abril-, cien años. Fue el "último gran testigo de solidez del siglo XX", que ella ayudó a mantener unido con una presencia inquebrantable.
Al morir el 8 de septiembre de 2022, a los 96 años, la reina británica se llevó consigo el último hilo que nos unía al siglo XX. Su vida no fue solo una cronología de hechos y eventos, sino un ejercicio de estoicismo que mantuvo a flote una institución que, sobre el papel, padecía todos los signos de caducidad.






