
Cerca del 95% del municipio resultó afectado y entre 1,300 y 1,400 personas han sido desplazadas, muchas de ellas acogidas en casas.
El lodo aún cubre las calles. Los muebles, colchones y electrodomésticos reposan a la intemperie, como testigos mudos de una tragedia que cambió la vida de miles de familias en cuestión de horas.






