
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo el miércoles a los medios de comunicación, en una sesión informativa en la Casa Blanca, que Estados Unidos planea intensificar la presión económica sobre Irán, y señaló que las nuevas medidas serán el “equivalente financiero” de una campaña de bombardeos.
Si Estados Unidos e Irán no logran pronto un acuerdo para poner fin a la guerra o prorrogar el alto el fuego que vence la próxima semana, el gobierno de Trump ya prepara el terreno para reorientar su campaña bélica hacia un esfuerzo más centrado en la economía, destinado a asfixiar a Teherán hasta someterlo en lugar de depender únicamente de las bombas.





