
Entre los factores que más estrés generan aparecen, en primer lugar, el cumplimiento de los objetivos de crecimiento y la gestión de costos. A esto se suma un entorno operativo desafiante.
La soledad, el insomnio y la presión siempre han sido parte del rol de los puestos ejecutivos de alto nivel o "CEO". Pero hoy, los líderes empresariales enfrentan algo más agudo y potencialmente amenazante para su continuidad: una presión constante por atender lo urgente que desplaza el foco de los riesgos de largo plazo.






