
Como ha ocurrido durante las últimas temporadas, el fenómeno afecta amplios tramos del litoral barahonero, como la emblemática ensenada conocida como “La Bahía de Neiba”, puerta de entrada para quienes visitan la ciudad, que presenta una notable concentración de sargazo que flota sobre la superficie marina y se acumula en las orillas impulsadas por las corrientes.
La masiva presencia de sargazo vuelve a impactar la zona costera de Barahona, donde extensas acumulaciones de estas algas marinas cubren gran parte de la Bahía de Neiba y varias playas urbanas, generando preocupación entre comerciantes, residentes y visitantes por los efectos ambientales, económicos y turísticos que provoca su descomposición.






