
Uccelli explicó que este término puede ser utilizado muchas veces para indicar que se “convive con la enfermedad”, recordando que la misma no posee vacuna y se mantiene latente en la nación, comparándola con una bomba de tiempo que puede explotar en cualquier momento.
Desde el año 1984, Brasil no ha registrado casos de Peste Porcina Africana (PPA) gracias a los controles fronterizos implementados en conjunto con el monitoreo de los rebaños y la cooperación de empresas privadas para implementar protocolos de bioseguridad.






