
El caso más reciente sucedió el pasado 27 de julio, cuando cuatro jóvenes emprendedores, llenos de vida y sueños perdieron la vida, en un vehículo en el que se desplazaban por esta ruta de Los Tres Charquitos y la Neverita, que comparten Baní y San Cristóbal, fueron succionados al fondo de uno de estos charcos.
Los daños al cauce del río Nizao, debido a la extracción indiscriminada de materiales para la construcción, no solo se limitan al medioambiente y la ecología de acuífero, sino que la devastación se expresa en las fosas que se han creado en los últimos años.






