
Este dominigo se conmemora 163 años de la Guerra de la Restauración.
Hace 163 años, el pueblo dominicano escribió a precio de sangre una de las páginas más sangrientas y heroicas de su historia: la Guerra de la Restauración.
Una hazaña que surgió en respuesta a la traición de Pedro Santana, quien había anexado la nación a España en 1861.
Todo sucedió cuando apenas la joven nación disfrutaba de 17 años de independencia, tras haber alcanzado la libertad del yugo haitiano el 27 de febrero de 1844.
La anexión de República Dominicana a España fue una “falsa promesa” que se presentó como una solución a las carencias económicas. Pero las promesas resultaron fallidas, según recopilaciones periodísticas.
La economía era agraria y ganadera y se valía de instrumentos primitivos. Se prometió la construcción de carreteras, puentes y la habilitación de puertos para la conexión de las diversas zonas del territorio.
Sin embargo, detrás de estas promesas, sobresalía la ambición de personalidades de la élite de la época, incluido Pedro Santana.
“Santana se iba a beneficiar con un título nobiliario de España como marqués de las Carreras, una distinción honorífica que incluía una pensión vitalicia de 12,000 pesos duros al año y un gran prestigio social”, reseña Rafael Jarvis Luis, historiador y miembro de la Academia Dominicana de la Historia.
Gritos de libertad
Volver al dominio extranjero no era una opción para el pueblo. Es así como la indignación popular creció con la llegada de “rumores” sobre un posible retorno a la esclavitud.
Por lo que, desde la proclamación de la anexión, los patriotas, de forma espontánea, intentaron revocar la acción de Santana con batallas en el Sur y el Cibao.






