
Puerto Príncipe, Haití.– La crisis de seguridad en Haití atraviesa un nuevo episodio de extrema violencia después de que miembros de bandas armadas tomaran como rehenes a decenas de personas en Kenscoff, una comuna situada en las montañas próximas a Puerto Príncipe, escenario además de una masacre que dejó al menos 47 muertos.
El jefe de la banda que opera en la zona, conocido como Didi o Izo 2, amenazó con ejecutar a más de 60 personas si las fuerzas de seguridad lanzan una operación contra sus hombres. La advertencia fue realizada mediante un video difundido en redes sociales, en el que aparecen varios de los civiles retenidos.
Entre los rehenes se encuentran niños, mujeres, hombres y numerosos jóvenes. En las imágenes también aparecen madres acompañadas de sus hijos, mientras permanecen bajo el control de los hombres armados.
Jefe de banda amenaza con matar a los rehenes
En la grabación, Didi advierte a las autoridades sobre las consecuencias que tendría una intervención policial contra su organización y responsabiliza al Estado de lo que pueda ocurrir con los secuestrados.
El dirigente criminal también aparece comunicándose con integrantes de su grupo y ordenándoles responder contra los cautivos en caso de que las fuerzas de seguridad ataquen a sus hombres, según los reportes sobre el video.
Didi, identificado también como Izo 2, dirige el grupo armado que opera en Kenscoff en coordinación con otros líderes de bandas, según explicó a Associated Press Romain Le Cour, responsable del Observatorio de Haití de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional.
Masacre deja al menos 47 muertos
La toma de rehenes se produjo después de una violenta ofensiva contra Kenscoff. Naciones Unidas confirmó al menos 47 personas muertas y más de 50 secuestradas durante el ataque, considerado uno de los mayores secuestros masivos registrados recientemente en Haití.
Los hombres armados irrumpieron en la zona, atacaron a residentes e incendiaron propiedades. El alcalde de Kenscoff, Jean Massillon, informó que unas 25 viviendas fueron incendiadas durante la ofensiva.
Uno de los episodios más graves ocurrió en una iglesia, donde 22 personas habrían sido ejecutadas después de buscar refugio en el lugar, según información divulgada por Naciones Unidas.
Nueva escalada de violencia en Haití
El ataque vuelve a poner en evidencia la capacidad de las organizaciones criminales para extender sus operaciones fuera de los sectores que tradicionalmente han estado bajo su influencia en Puerto Príncipe.
Las bandas controlan aproximadamente el 70 % de la capital haitiana, mientras la violencia ha provocado el desplazamiento de alrededor de 1.5 millones de personas en todo el país.
Las cifras de Naciones Unidas reflejan la magnitud de la crisis: más de 3,000 personas murieron y unas 1,400 resultaron heridas entre enero y junio de 2026 como consecuencia de la violencia en Haití.
Tras la masacre, la Policía Nacional de Haití desplegó unidades especiales en Kenscoff y abrió una investigación, mientras residentes de la zona reclaman una respuesta más contundente de las autoridades para proteger a la población y recuperar los territorios ocupados por las organizaciones criminales.
La nueva ofensiva incrementa además la preocupación sobre las condiciones de seguridad del país de cara a las elecciones generales previstas para diciembre de 2026, mientras las autoridades enfrentan el desafío inmediato de rescatar a los secuestrados sin provocar una represalia contra ellos.






