
Xi Jinping llegó este jueves 24 de septiembre a Washington para reunirse con Donald Trump. En la agenda de las conversaciones figuran los aranceles, la inteligencia artificial y también el sector del automóvil. El presidente estadounidense ha explicado recientemente que no se opondría a que los fabricantes de automóviles chinos se instalaran en territorio estadounidense. Una apertura que supone un cambio de tono, ya que los autos chinos siguen estando prácticamente ausentes del mercado estadounidense.
Hoy en día, si uno busca autos de marcas chinas como BYD o MG Motor en territorio estadounidense, no encontrará —prácticamente— ninguno. Para empeorar aún más las cosas, Washington aplica, entre otras medidas, aranceles del 100 % a los vehículos eléctricos chinos. Pero todo esto podría cambiar.






