
La ceremonia de despedida, celebrada mediante una eucaristía de cuerpo presente, reunió a cientos de feligreses, sacerdotes, autoridades eclesiásticas y representantes de distintos sectores sociales, quienes acudieron al templo para rendir homenaje al religioso, fallecido el miércoles 4 de noviembre a los 93 años.
Los restos del obispo emérito de la Diócesis de San Francisco de Macorís, monseñor Jesús María de Jesús Moya, fueron sepultados en la cripta de la Catedral Santa Ana, donde durante más de tres décadas desarrolló una intensa labor pastoral y social, caracterizada por su cercanía con la población y su compromiso con las causas comunitarias.






