
Hay periodistas políticos —más periodistas que políticos— que están narigoneando a los partidos Fuerza del Pueblo (FP) y PLD hacia su propia autodestrucción.
El error: empujar a esas organizaciones a convertir el tríptico corrupción–impunidad–deterioro institucional en eje anticipado de la campaña municipal, legislativa y presidencial de 2028.
Ese será un veneno letal para sus candidatos, especialmente los presidenciales, sin importar quiénes sean. Tanto en el PLD como en la FP de Leonel y Omar, el debate sobre corrupción e impunidad provocará un déjà vu: los arrastrará como ánimas en pena al recuerdo de la campaña de 2020, cuando fueron desalojados del poder bajo la acusación de corrupción, impunidad y descalabro institucional.
En el debate público —sea azuzado por periodistas con agenda o por la propia imprudencia de Leonel y Danilo— se requiere habilidad discursiva e ilustración, es verdad, pero más que nada inteligencia emocional y buen juicio político. Todo lo contrario a lo que se observa en esta apresurada e inútil discusión.
Quizás algunos de esos “periodistas políticos” —repito, más periodistas que políticos— calculan que les conviene agitar al país con un gran debate sobre corrupción. De ser así, se pondrán de moda los motores de búsqueda de Google y las herramientas de la IA para recordar la inacabable retahíla de escándalos ocurridos en los gobiernos de Leonel y Danilo.
Ahí reaparecerían:
Los cheques de contratistas que supuestamente financiaron a Funglode.
La factura de la planta eléctrica que Quirino habría aportado para esa fundación.
El testimonio de Temístocles Montás admitiendo que las campañas de Leonel (2008) y de Danilo (2012 y 2016) recibieron fondos de Odebrecht.
La confesión de Rubén Bichara de que fue el propio Danilo quien negoció el saldo final de Punta Catalina, hoy señalado en varias auditorías como una obra sobrevaluada.
Y donde el debate alcanzaría niveles bizantinos será al discutirse a fondo el documento “Sin Castigo” de Participación Ciudadana, donde —con base en documentación periodística— Leonel y Danilo compiten por cuál de sus cinco gobiernos generó más y peores escándalos de corrupción.
Vamos, que quedarán muy pocas cabezas con sombreros… verdimorados.
Hablo de políticos periodistas con agenda propia porque hay uno que en medio de su alucinado frenesí se está permitiendo amenazar al PRM con que si pierde la selecciones será el próximo último gobierno al que acusarán de corrupción, y la otra toma parte en el debate partidario cual si fuera parte, en desmedro de sus obligaciones profesionales.
Por Nelson Marte





