
La semilla de Dios en su corazón siempre estuvo presente, cultivada en su hogar durante su niñez en San José de las Matas, donde nació en 1963. Su madre, Francisca Mercedes López (“Chachita”), fue su ejemplo como catequista y miembro de la Iglesia Católica.
Alex Bueno se entregó a Dios de manera decidida en el último tramo de sus 62 años de vida. Antes, el “Mayimbito” libró una batalla campal contra los demonios del alcohol y las drogas. Varias veces se levantaba. Y otras tantas caía en esas debilidades. Sin embargo, una chispa de fe siempre lo acompañó hasta que logró zafarse de los vicios y entregar su vida al Señor. En esa actitud fue a los brazos del Creador la mañana de ayer jueves, tras un largo recorrido en el que dejó un legado imborrable en la música dominicana y un testimonio de que nunca es tarde para cambiar.






