
Sin datos sólidos sobre los costes ambientales, sociales y sanitarios, es probable que se este subestimando significativamente el verdadero impacto económico que esta ola de algas están dejando dejando al país.
En los últimos años, la llegada masiva de sargazo a las costas dominicanas preocupa no solo a los hoteleros y a quienes residen las zonas costeras por su imagen de catástrofe ecológica y la amenaza latente al disfrute de la actividad turística.






