
Aunque los temblores principales, de magnitudes 3.1 y 3.8, no causaron daños ni víctimas, confirman el dinamismo geológico y el constante proceso de liberación de energía que mantiene bajo monitoreo las fallas locales de la isla.
La intensa actividad sísmica que sacude al Caribe desde los potentes terremotos en Venezuela sumó este miércoles dos nuevos eventos perceptibles frente a la costa sur de la República Dominicana, acompañados por un enjambre de al menos nueve microsismos instrumentados en distintos puntos del país.






