
Mientras decenas de ciudadanos dominicanos buscan alivio en los ríos para escapar del calor, otros miles pasan gran parte de sus jornadas bajo el sol
Barrer calles, vender frutas en un semáforo, cocinar frente a un anafe, pintar o dirigir el tránsito son trabajos que no pueden detenerse, incluso cuando las altas temperaturas comienzan a pasar factura.
La República Dominicana fue colocada por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) en la categoría más alta de riesgo por calor extremo entre el 1 y el 7 de julio. Además, el pasado lunes, el país registró la temperatura más alta en lo que va de 2026, con 39.9 grados Celsius en Sabaneta, Santiago Rodríguez, según el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet).
Para quienes trabajan al aire libre, esos datos tienen una traducción sencilla: jornadas más pesadas, agotamiento y, en algunos casos, síntomas que comienzan a afectar su salud.
La señora Evangelista Valdez, de 61 años, barre calles en Santo Domingo Este. Asegura que este año el calor ha sido más intenso que en temporadas anteriores y que, durante la jornada, ha sufrido mareos, decaimiento y falta de fuerzas. Hipertensa y prediabética, reconoce que trabajar varias horas bajo el sol se ha vuelto cada vez más difícil.
En un puesto de comida, "Morena" permanece frente a un anafe desde las 11:00 de la mañana hasta cerca de las 11:30 de la noche y afirma que nunca había sentido temperaturas tan elevadas. Aunque no ha experimentado mareos, dice que los dolores de cabeza son frecuentes.
Mientras pintaba una puerta bajo el sol del mediodía, Carlos Luis Capellán Arias explicó que suele pasar entre cuatro y cinco horas expuesto a la radiación solar. El agotamiento y los mareos, asegura, lo obligan en ocasiones a detener su trabajo. "Hay que pararse porque uno no puede con el calor", expresó.
Wilfrido Corniel, quien trabaja en desabolladura y pintura de vehículos, también considera que el calor ha sido mucho más fuerte este año. Sin embargo, afirma que no ha presentado síntomas y que, si ha reducido su jornada, ha sido por la disminución del trabajo y no por las altas temperaturas.
Impacto en la economía
Las altas temperaturas no solo impactan la salud. Varios vendedores de frutas consultados por Diario Libre explicaron que el calor acelera la maduración y el deterioro de productos como los aguacates, lo que los obliga a vender más rápido o a recoger sus puestos antes de lo habitual para evitar pérdidas.
César, vendedor ambulante de zapatos, explicó que también ha tenido que acortar su jornada y regresar más temprano a casa porque soportar varias horas bajo el sol se ha vuelto cada vez más difícil.





