
Parques, corredores ecológicos y espacios públicos se han convertido en puntos de encuentro para miles de personas que encuentran en el ejercicio una forma de convivencia y bienestar.
Cuando el sol comienza a descender y el calor cede, Santiago cambia de ritmo. El sonido de los vehículos continúa marcando el pulso de la ciudad, pero ahora comparte protagonismo con el de las bicicletas, los patines sobre el pavimento, las zapatillas de quienes salen a correr y las conversaciones de familias que encuentran en los espacios públicos un lugar para reunirse.






