
El monseñor criticó ayer la indiferencia de la sociedad, incluyendo la de las autoridades, quienes deciden ponerse “las manos en los ojos para no saber ni ver nada”.
El arzobispo de la Arquidiócesis de Santo Domingo, Carlos Tomás Morel Diplán, considera que la falta de protección que tienen los recursos naturales en República Dominicana representa un problema nacional.
Criticó ayer la indiferencia de la sociedad, incluyendo la de las autoridades, quienes deciden ponerse “las manos en los ojos para no saber ni ver nada”.
Ante esta situación, el monseñor Morel Diplán presentó tres “remedios” que podrían garantizar un mayor cuidado del medioambiente en el territorio dominicano: educación, concientización y amor.
El obispo metropolitano propuso incluir una materia en la currícula que depende del Ministerio de Educación, para garantizar que los estudiantes reciban una formación especializada sobre la importancia de cuidar el planeta.
“Seamos defensores de nuestra casa común, defensores de la tierra, del medioambiente”, dijo al dirigir una misa en la parroquia San Roque Gonzales, situada en Santo Domingo Norte.
Asimismo, mencionó lo fundamental que es la enseñanza del hogar, por lo que les pidió a los padres entender lo necesario que es compartirles buenos ejemplos a sus hijos.
Diplán manifestó su intención de crear una pastoral ecológica en cada parroquia para incentivar los espacios de reflexión sobre esta problemática.
Durante su alocución, Diplán identificó varias actitudes que está registrando la sociedad dominicana en perjuicio del medio ambiente.
Se trata de la violencia, autosuficiencia y la indiferencia en contra de los recursos naturales y el ecosistema del país.
Cada una de estas identifica, según precisó, al dominicano que agrede los recursos naturales, así como a quienes se creen más grandes que los ecosistemas y prefieren obviar las consecuencias.
Estas acciones antes mencionadas están causando que la población dominicana olvide la fragilidad del ser humano.
“No nos damos cuenta de lo frágiles que somos. En cualquier momento puede hundirse un pueblo, puede haber una desgracia”, expresó mientras dirigía una misa en la parroquia San Roque Gonzales, situada en Santo Domingo Norte.
Precisamente, entiende que los sismos visualizados durante las últimas semanas en países como Venezuela y Colombia son una muestra de la debilidad del ser humano.
Es por esta razón que Diplán indicó que le ha pedido a Dios, a través de sus oraciones, que evite la llegada al territorio dominicano de una tragedia de ese tipo.
“Yo pienso mucho en este país. Le pido a Dios que no venga un terremoto porque, si sucede, en esta capital habría grandes desgracias”, reveló a quienes presenciaban la eucaristía.
El arzobispo advierte que un temblor de tierra en el gran Santo Domingo sería devastador, ya que muchas familias viven en “casas sumamente frágiles y vulnerables, en condiciones indignas”.
“Dios nos cuide, pero nosotros los seres humanos estamos provocando (al medio ambiente)”, manifestó.






