
Por María Belissa Ramírez de Zaiek
Santiago de los Caballeros vive un momento particularmente dinámico. La ciudad se transforma y comienza a consolidarse como un destino de eventos, capaz de recibir actividades empresariales, culturales, musicales y encuentros internacionales que movilizan visitantes y generan actividad en distintos sectores.
Octubre es una muestra de esta realidad. Expo Cibao reúne al sector empresarial y productivo; dos conciertos de Rawayana movilizan a miles de personas durante días consecutivos; y la ciudad recibe el cuadragésimo primer período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), un importante encuentro regional de este organismo de las Naciones Unidas.
Esta intensa agenda se refleja en la dinámica de la ciudad. Datos compartidos por actores del sector sitúan la ocupación hotelera promedio por encima del 90 % y la ocupación de alojamientos Airbnb en más de un 70 %, mientras restaurantes, transporte, comercio y otros servicios reciben también el impacto de estos visitantes.
Santiago cuenta, además, con infraestructuras capaces de responder a distintos tipos de eventos. La Gran Arena del Cibao continúa demostrando su capacidad como escenario para conciertos y espectáculos de gran formato, mientras el Centro de Convenciones y Cultura Dominicana UTESA se posiciona para congresos y reuniones de alto nivel, como demuestra la celebración de la CEPAL.
Pero la experiencia no termina cuando concluye el evento. Los museos, espacios culturales y la gastronomía complementan la estadía y ofrecen razones para descubrir la ciudad.
El Museo Monumento a los Héroes de la Restauración suma a su recorrido una experiencia inmersiva que acerca al visitante al patrimonio y la cultura de Santiago; el Centro León presenta su propuesta museística y el Concurso de Arte Eduardo León Jimenes; y el Centro Cultural Banreservas continúa incorporando nuevas exposiciones a la agenda cultural.
Cada visitante activa así una cadena que involucra hoteles, alojamientos de corta estancia, restaurantes, museos, comercios, transporte, organizadores, productores culturales y suplidores. El impacto de un evento se distribuye por toda la ciudad.
Hoy Santiago cuenta con condiciones para fortalecer su participación en el segmento MICE —reuniones, incentivos, congresos y exposiciones—, integrando infraestructura, alojamiento, cultura, gastronomía y experiencias.
El reto es aprovechar cada evento como una puerta de entrada al destino: que quien llegue por un concierto conozca nuestros museos; que quien participe en un congreso descubra nuestra gastronomía; y que quien venga por una feria encuentre razones para regresar.
Porque ya no se trata solamente de venir a Santiago para asistir a un evento, sino de aprovechar el evento para descubrir y vivir Santiago.






