
La participación de las niñas en las tareas del hogar aumenta significativamente con la presencia de hermanos menores de cinco años o de personas mayores, desplazando actividades fundamentales como asistir a tareas escolares, dormir adecuadamente, jugar o practicar deportes.
La sobrecarga de tareas domésticas y de cuidados no remunerados sigue limitando las oportunidades educativas y de desarrollo de muchas niñas, en un contexto marcado por estereotipos de género y distribución desigual de responsabilidades en el hogar.






