
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, justificó esas instrucciones porque los arrestados presentan "perfiles particularmente violentos y peligrosos".
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, afirmó que detrás de la violencia en la que degeneraron algunas de las protestas sociales de este sábado hay una maniobra política, y anunció que ya se llevaban 1.200 personas detenidas en un día en que 150 policías y gendarmes resultaron heridos.






