
La segunda economía de la Unión Europea vivió el pasado sábado uno de los episodios de violencia urbana más importantes de los últimos años, seis meses antes de que los franceses elijan al sucesor del presidente centroderechista, Emmanuel Macron.
El gobierno francés anunció este viernes el despliegue de 70.000 policías y gendarmes para evitar nuevos desórdenes durante las protestas sociales previstas el sábado, ante los "numerosos llamados en redes sociales a cometer abusos" y "saqueos".






