
Harto de tener que cerrar su restaurante por la falta de agua y de contratar camiones cisterna para abastecerse, el cubano Kevin Martínez decidió buscar una solución por su cuenta: hizo perforar un pozo que le ha dado esperanzas.
Martínez tiene su negocio en la provincia de Matanzas, 100 km al este de La Habana y una de las más castigadas por la escasez de agua.
Según cifras oficiales, la situación afecta casi al 29% de los 9,4 millones de habitantes de la isla y es otro impacto de la severa crisis económica que enfrenta el país, agudizada desde enero por el bloqueo petrolero y otras sanciones de Washington.
Los prolongados apagones que sufre Cuba reducen el suministro de agua, ya que el bombeo depende fundamentalmente de turbinas eléctricas. Al faltar electricidad por merma de combustible, el abastecimiento se ve afectado.
"En varias ocasiones tuvimos que cerrar el local porque carecíamos de agua (…) y esto fue lo que nos llevó al punto de tener que hacer el pozo", explica Martínez a la AFP en el restaurante.
A estas alturas, "no me imaginaba tener que estar haciendo un pozo (en busca de agua), como tampoco me imaginaba tener que estar cocinando con carbón o tener que poner paneles solares" para hacer frente a la crisis energética, se queja el joven emprendedor.
La excavación, aunque le resulta "un poco costosa", le permitirá ahorrarse el pago por el servicio de tres camiones cisterna cada semana.






