
Santo Domingo, 30 de octubre de 2026.– El cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, arzobispo emérito de Santo Domingo, cumplirá este sábado 31 de octubre 90 años de edad, tras una extensa trayectoria de servicio religioso que incluye más de tres décadas al frente de la arquidiócesis de la capital dominicana.
Nacido en Barranca, provincia La Vega, el 31 de octubre de 1936, López Rodríguez realizó sus estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, en Santo Domingo, donde obtuvo el bachillerato en Sagrada Teología.
Fue ordenado sacerdote el 18 de marzo de 1961. Posteriormente, el 16 de enero de 1978, fue designado primer obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís y recibió la consagración episcopal el 25 de febrero de ese mismo año.
El 15 de noviembre de 1981 fue nombrado arzobispo metropolitano de Santo Domingo y tomó posesión al día siguiente. Permaneció al frente de esa sede hasta 2016, cuando el papa Francisco aceptó la renuncia que había presentado cinco años antes, al alcanzar la edad establecida por la Iglesia para hacerlo.
El papa Juan Pablo II lo creó cardenal el 28 de junio de 1991, consolidando su presencia entre las principales figuras de la Iglesia católica dominicana y latinoamericana.
Su trayectoria también comprende responsabilidades en organismos de la Santa Sede relacionados con el clero, los institutos de vida consagrada, las sociedades de vida apostólica, las comunicaciones sociales y los asuntos de América Latina.
En reconocimiento a sus aportes, el Ayuntamiento de Santo Domingo lo distinguió como “Hijo Meritísimo de la ciudad de Santo Domingo” y le entregó el Escudo Heráldico en Oro de la Ciudad Primada de América.
Además de su labor pastoral, López Rodríguez ha desarrollado una faceta como escritor. Entre sus obras figuran Algo de lo que he dicho, En torno al Quinto Centenario, Algo más de lo que he dicho y Mi vida pastoral, publicaciones que recogen reflexiones y aspectos de su ejercicio eclesiástico.
Durante sus años de actividad pública mantuvo posiciones firmes sobre distintos asuntos nacionales, entre ellos la defensa de la facultad del Estado dominicano para establecer sus propias normas migratorias.
Su cumpleaños número 90 encuentra al prelado con una trayectoria de más de seis décadas desde su ordenación sacerdotal y un lugar destacado en la historia contemporánea de la Iglesia católica en República Dominicana.






