
"Me estoy ganando la vida, no voy a robar", asegura Teras, quien dice haber hecho las veces de albañil, electricista y obrero. "Somos utilistas, patrón, lo que tú me pongas a hacer, nosotros trabajamos", afirma con labia.
De uno de los tres edificios del complejo La Mar Suites en Tucacas, un pequeño paraíso costero del norte de Venezuela, ya no queda más que un montón de piedras sobre el que unos hombres recuperan chatarra.






